Suaves hojas que me
llevan a volar con vientos,
que me susurran
dulcemente,
Que de correr un riesgo
es la vida,
Que de soñar los
suspiros es el aire,
Que surcar los mares de
la mente es el sueño,
Suaves hojas de
verano combinado con otoño,
Hablen más solamente:
Susurren...
La filosofía del
Bardo,
Sé maestro del juego y
memorama,
Acepta el hambre y la
desdicha,
La pena del melodrama,
Para hallar la sonrisa
susodicha,
Carga la guitarra el
hombro, ama,
Y cuenta historias, y
canta poemas,
Y los versos del viento
declama,
Con la esperanza como tema,
Entiende de las
estrellas el esquema,
La llave, la rima, la
canción,
Y por los eternos mares
rema,
Para hallar tu corazón,
Bardo, posees una
encomienda,
Del cielo, del gran
teorema,
Canta al hombre, toma
rienda,
De su desdicha, y sus
penas quema,
¡Incinera la cruda
realidad despiadada!
Pues debe cesar de
existir con tu lira,
Con tu acorde, y la
palabra raptada,
Del cielo y del sueño
que gira,
Haz llorar a tu
guitarra,
Aráñala, maltrátala,
desliza tus penas por ella,
Como a un ángel, como
una guarra,
Como alguna puta, o
alguna estrella,
Y así las historias de
dolor narra,
Pues son aquellas, las
que exoneran al hombre,
Que a su dolor, ponen
alguna barra,
Dale pues, al sueño un
nombre,
Bardo, no es cuestión
de insultar,
Ni tener labios de
gentilhombre,
Ni de cuestionar, o no
preguntar,
Sino, de ser, de ser
sin pronombre,
Pues es de hombres,
sumirse, dulcemente,
En el ciclo de tu
pentafónica,
Y quedar, calmado
finalmente,
En la eternidad de la
crónica,
De tú música,
De tu sentir,
Del arpegio,
Del riff,
De tu alma,
Bardo, no importa, el
año que vivas,
Sino que tu letra sea
eterna,
Que en mil años, sea
bella tu perspectiva,
Que nos libre de la
febril caverna,
Pues ya sea, tranquila
o densa tu tonada,
Será tuya, tu eterno
blues,
Demonio o ángel, tu
criatura alada,
Será aquel, reflejo de
tu luz,
Pues este mundo real,
es al sueño, bofetada,
Un insulto, una
tristeza...
Y faltan... fantasías,
susurros de las hojas, vaya, frases del viento de verano combinado
con otoño. Faltan, amores, falta que el hombre cante la canción del
viento...
Carga pues la guitarra
al hombro y llama,
A los vientos, a la
eterna romanza,
Y de sus letras, mieles
derrama,
En pos del sueño, el
amor y la esperanza...
Magistral.
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