jueves, 5 de enero de 2012

Colores (derivados del azul)

Debo explicar a fragmentos lo que soñé por semanas. Todo era realmente similar con ciertas excepciones circunstanciales y relacionadas al día que soñé en particular. Todos estos sueños los sufrí después de ir de pesca un día, de manera periódica y misteriosa. Terminé por concluir que mis visiones tenían un significado dada su similitud asombrosa. Todos tenían lo siguiente en común:

Había un momento feo en mi día. Algún tarado que se pasó de listo o un mal trago, o una discusión, lo volvían a vivir. Y justo antes de que el asunto se pusiera feo…Todo dejaba de ser gris, como me parece este no comestible mundo en ocasiones y se volvió azul. Pero no un azul tipo Rubén Darío así, totalmente abismal y depresivo, y tampoco era un azul completamente marino o el azul que portaría un rey en su capa de superman. Podemos llamar al azul en mi visión algo como la base de todos los colores que derivarían, de ahí, un azul cálido… Un azul abstracto, un azul que es totalmente azul sin ser él mismo.

Las retinas de mis ojos habían adquirido un filtro distinto, y la respiración y mi ser físico no estaban… Era yo en un pequeño paraje de tonos azules que seducía a mi olfato con olores iguales a lo que serían si el azul tuviese un aroma puro…

Me llenaba de un vértigo placentero, de un mareo subyugante y conseguía abrir alguna papila gustativa no-material. Saboreaba los tonos, me hacía de ellos…

No comprendía nunca qué veía en aquellas ocasiones pues mi cabeza estaba completamente pegada a mi almohada en un sueño letárgico. Solamente sé que aquellos colores y aquel vacío que me llenaba el corazón no era una coincidencia. Que vi todo lo que añoraba ver. Que no eran colores ni físicos y ni químicos, eran tintes del alma, reverberaciones de algún lugar perfecto que llegaron a mis sueños.

Di un par de pataletas en muestra de mi deleite.

El tiempo, la cadencia podrían durar por siempre. Y podía aullarle a mis visiones y me aullarían de vuelta. Platicaba con los que tenían deseos similares sobre cosas que nunca comprenderíamos…

Se abrió un disco de luz y me paré sobre él, floté hacia el centro. Y ahí estaba, una sonrisa sin más, Giramos con la irreverencia de su deseo al cual me metí…

Era ajeno al viento y a la Tierra, ya no era yo mismo, sino era quien siempre fui. En algún punto de aquellos sentí la más trémula felicidad que Gibrán vio… Estuve en paz y cuando tomaba más valor para seguir con aquel mundo abstracto y no-puro como el anterior, lo hice, y desperté en mi cuerpo con un bostezo…

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