Para Bren ;)
http://www.youtube.com/watch?v=Wrl8weYTmGU
Se supone que en este mundo deben existir momentos tristes y felices. Se puede estar en una noche clara y se puede estar en una noche tormentosa. Sin embargo hay ocasiones en las que parece que todo está completamente perdido. Hay un sitio, yo creo que existe un lugar muy bonito donde estamos protegidos de todo. Ahí estaba yo otra vez, solito pensando en la inmensidad, esperando a que mis alumnos comprendieran lo que yo les intenté enseñar.
http://www.youtube.com/watch?v=Wrl8weYTmGU
Se supone que en este mundo deben existir momentos tristes y felices. Se puede estar en una noche clara y se puede estar en una noche tormentosa. Sin embargo hay ocasiones en las que parece que todo está completamente perdido. Hay un sitio, yo creo que existe un lugar muy bonito donde estamos protegidos de todo. Ahí estaba yo otra vez, solito pensando en la inmensidad, esperando a que mis alumnos comprendieran lo que yo les intenté enseñar.
Aún así, debían pasar varios días antes de eso. Pensé en mi vida, o bueno, recordé aquellos días cuando tenía un cuerpo, y un trabajo, y esa necesidad de comer y de dormir. Me acordé cuando no tenía el tiempo suficiente para pensar en todas cosas aquellas que nos nublan la vista.
Decir adiós es, según yo, algo muy parecido a la muerte en sí. No significa que nunca más verás o hablarás con alguien. No significa que una ilusión se apagará. Significa un comienzo nuevo para las dos personas en cuestión. Significa una necesidad de una bendición y dos de las palabras más hermosas y subjetivas. Esas palabras que se inventaron para decir algo que no puede ser dicho; de esas palabras que solamente dan una noción de lo que en realidad se siente y se quiere decir.
Era noche donde ella iría a estar en aquel instante. De aquellas amistades que nunca olvidarás. Yo creo que en la vida no se deben catalogar nuestras relaciones como algo específico; yo creo que la amistad no puede ser descrita. Exactamente como el amor, o la envidia y el dolor.
En fin allí, entre el mundo se deslizaba una persona que tenía un corazón de oro. Una persona que según yo, tal vez incluso nunca se acordaría de mí dentro de un par de años. Y me acordé de algo bastante vil de mi parte. Nunca me despedí de la manera correcta. Siempre supo la manera en que yo la quería aunque yo nunca se lo hubiese dicho. Sus ojos no desenfocaban la luna y sus oídos escuchaban más que la música vulgar de las calles donde ahora transitaba. Sus manos sintieron un leve escalofrío y una sonrisa de paz recorrió su delicado rostro.
Y yo estaba viendo exactamente lo mismo. Y estaba escuchando exactamente la misma música que ella. Sin que ella lo supiese, yo estaba con ella, sin que ella me oyese, yo le hablaba las palabras más bellas al oído. Y aunque nunca se enterara, muy dentro de ella sabía muy bien que al menos una memoria hermosa en un escondido recoveco en su mente, me pertenecía. Es ese sito tan lejano al que deberíamos viajar todos los seres de este universo, ese sitio donde se enfrenta la inmensidad y donde no hay adioses ni saludos. En ese sitio todos habitamos y todos soñamos. Es un sitio que sí existe, esa última Thule, esa Fantasía con princesas sin nombre, el nunca jamás, es el sitio que existe en nuestra mente.
Se supone que un ángel ve y siente lo que sus protegidos ven y sienten. Así se haya la mejor manera de cuidar a los que se quiere.
Y cuando me recordó, ambos sonreímos y ambos sabíamos que hacíamos uso de la mueca de la alegría en puntos distintos de este vasto mundo.
No sé si sea uno de mis múltiples viajes con ella a este sitio. No conozco las razones, de por qué se haya ido, o más bien no sé por qué alguna vez me quiso, o hablamos. Pero su espíritu y el mío serán amigos todo lo que nos quede, y supongo que; aseguro que algún día me la voy a volver a encontrar. Y su sonrisa será más bonita, y su alegría me alegrará más de lo acostumbrado.
Puedo jactarme de decir que con ella obtuve uno de sos momentos felices. Puedo decir que es una de las personas más hermosas y sinceras que he conocido. Y puedo también saber que no hace falta despedirme, y no hace falta decirle lo grandiosa que es ni nada de eso. Yo creo que lo único que se necesita y me queda darle a ella son un par de palabras que ella escuchará algún día. Y con mis palabras vendrá mi música, para ella, y parte de mi esencia ya que conmigo viene parte de la suya.
Ella sabe quién fui, y yo sé quién es. Y podrá olvidarme, pero yo siempre me acordaré de ella. Decir adiós no es necesario; porque nada tiene un fin. Decir adiós es como morir o como renunciar. Solamente es cierto si uno lo acepta.
Contemplé como la Tierra giraba y vi las estrellas que ella también veríamos, algún día; juntos.
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