miércoles, 4 de julio de 2012

Un manual útil

Hola, les advierto que esta escritura es bastante cruda, y en lo personal me parece que necesita leerse con una mente abierta a las palabras duras. En fin, este trabajo está dedicado a Alfonso Pontigo, que sé que disfrutará de estas líneas (porque está bien loco y eso, es un cumplido para él) y para Omar Sánchez, quien creo debería aplicar esta técnica.


Esta es una guía, hecha especialmente para cagar mentalmente, la tarde ideal es una con el cielo parcialmente nublado, y el mundo parcialmente lluvioso...


En lo personal, prefiero cagar mentalmente, como cago biológicamente: sentado

Dejar que la música ataque a tus nervios, sombría, paulatina, apelmazante
Como aquella que escucho de un par de lesbianas que saben, o sabían amar y tocar música,
como aquella de esa banda setentera que murió por sobredosis lentamente,
como esos réquiems y opus, que refractan al hombre como es, nimio, estúpido, nimio...
Hundir la cabeza entre las piernas,

Subtítulo 1: La punta de la caca...

Aquí viene la preparación, el allegro del concierto, el preludio, los sonidos que van preparando para el meollo de todos los asuntos,
la mente se atrofia, se concentra,
el día, vaya, los días que han pasado,
El sistema digestivo tiende a absorber lo bueno, cagar lo que no necesita, y puede hasta decirse por leyes de lógica, lo malo...
Así es la mente, se trata de cagar lo malo,
Se recuerda,
lo primero, lo actual, lo que puede ser efímero incluso...
Los gritos, la lluvia que cae y que hunde al escucha en su cadencia nostálgica
Se piensa...
Que es la misma lluvia con la que defecan tantos otros, que pueden pensar como tú...
¿Que de qué me acuerdo yo?
La punta de mi caca es mi presente turbio...

Mis deseos que han quedado truncos,
las pendejadas que no pude cumplir...

La TV, el internet y el agujero a donde me ha llevado la educación que me dieron ambas cosas.

Lo primero, ese allegro, hace que nada exista
Que ya no existan los spots de publicidad, ni la TV, ni el programa, ni la substancia...
Ya no existe la habitación, ni el amor, ni lo eterno...
Y dejas que vayan renaciendo tus monstruos que ignoraste cuando tenías miedo de algo...
Sí, también los vas a cagar...
Es probable que te duela la cabeza, te comienzas a agitar
Tu boca puede saber a hierro, pudiste haberte mordido,
Te agitarás, estarás intranquilo...
Cerrarás los ojos y harás como que no existes...

Subtítulo número 2: La solidez...

Esta es la parte deliciosa de cagar. La punta ya salió y dejaste de gritar.
Ahora cagar es placentero.
Estás como en el baño, meditando, elevando tus pensamientos hacia un nivel de conocimiento cognoscible más alto.
Ahí, mientras estás en la parte sólida de tu excremento mental (o físico), es cuando puedes tomar un libro, y zurcar un par de páginas con libertad.
Aquí hay adagio, superioridad espiritual.

Estás en tu zen, y tu caca es sólida, el mundo no podría ser mejor... El momento podría durar por siempre, como si le estuvieses haciendo el amor a tus pensamientos, y todo, tu religión, tu cuerpo (y la mugre que alberga tu cuerpo) ya no existe... Pues han sido digeridos con ácidos.

El ácido clorhídrico de tu mente (como es el del estómago) es tu sarcasmo necesario, la sexy ironía...

Y tus pensamientos van saliendo poco a poco, como una lectura larga, una tendencia uniforme, palpable... Rítmica.

Cagar con ritmo es importante, por eso es bueno escuchar música mientras lo haces. Autodestructivismo, dadaísmo, ismo, ismo, rarismo, cagacionismo... Sí, cagacionismo, pues es para reconstruirte a partir de lo que es basura.

Dejar el lastre...

Llorar, reír...
Volar, pues la caca más hermosa es la sólida, pero con consistencia suave, con fibra, con agua, pero sólida (de pensamiento).

Subtítulo número tres... Cuando la solidez de la caca se termina.

Para entonces ya debiste perder el pudor, y te has dado el placer de analizar cosas como las siguientes:

Cosas que debí decir y nunca dije: Te amo, no te amo, te extraño, no te extraño (pero te extraño).
Cosas que no debí decir: Ese color no me gusta, debes comer menos, chinga tu madre y por mí está bien.

En fin, no debes tener esa clase de pena contigo mismo y no debes reprocharte tus estupideces. Gozas ese place de estar completamente inalterable, exonerado poéticamente de la economía, la política (y tu presidente inepto), y la autoridad:

En resumen: te vale madres todo lo que no seas tú y tu caca.

La merma de tu mente se va disipando, y ahora tú puedes ver el final de tus problemas. Y sutilmente, como en un adagio, por volverse caótico, va saliendo todo lo que detestas, lo último, el cierre de tu caca, la autoridad, el autoritario, el humo, el mitote... Las voces se callan y dejan de susurrarte que estás en verdad loco. Los mosaicos del azulejo de tu baño mental ahora pintan paisajes barrocos, Azules, verdes, y todos te veneran por esa excelente caca, por tu triunfo sobre la falsedad del mundo.

Pero tu mente es ahora minimalista No te tienes que preocupar por nada.

Tus pensamientos sufren de un orgasmo.
Paraíso, Ternura, Claridad, Belleza

Nirvana....
Nirvana....
Y el concierto se cierra con el crescendo que iba volviendo a tu caca más gruesa, más épica, más contundente.
Piano, piano, piannísimo, nirvana...

(notas: no olvides limpiarte y jalarle al baño). 

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