Hola, les advierto que esta escritura es bastante cruda, y en lo personal me parece que necesita leerse con una mente abierta a las palabras duras. En fin, este trabajo está dedicado a Alfonso Pontigo, que sé que disfrutará de estas líneas (porque está bien loco y eso, es un cumplido para él) y para Omar Sánchez, quien creo debería aplicar esta técnica.
Esta es
una guía, hecha especialmente para cagar mentalmente, la tarde ideal
es una con el cielo parcialmente nublado, y el mundo parcialmente
lluvioso...
En lo
personal, prefiero cagar mentalmente, como cago biológicamente:
sentado
Dejar que
la música ataque a tus nervios, sombría, paulatina, apelmazante
Como
aquella que escucho de un par de lesbianas que saben, o sabían amar
y tocar música,
como esos
réquiems y opus, que refractan al hombre como es, nimio, estúpido,
nimio...
Hundir la
cabeza entre las piernas,
Subtítulo
1: La punta de la caca...
Aquí
viene la preparación, el allegro del concierto, el preludio, los
sonidos que van preparando para el meollo de todos los asuntos,
la mente
se atrofia, se concentra,
el día,
vaya, los días que han pasado,
El
sistema digestivo tiende a absorber lo bueno, cagar lo que no
necesita, y puede hasta decirse por leyes de lógica, lo malo...
Así es
la mente, se trata de cagar lo malo,
Se
recuerda,
lo
primero, lo actual, lo que puede ser efímero incluso...
Los
gritos, la lluvia que cae y que hunde al escucha en su cadencia
nostálgica
Se
piensa...
Que es la
misma lluvia con la que defecan tantos otros, que pueden pensar como
tú...
¿Que de
qué me acuerdo yo?
La punta
de mi caca es mi presente turbio...
Mis
deseos que han quedado truncos,
las
pendejadas que no pude cumplir...
La TV, el
internet y el agujero a donde me ha llevado la educación que me
dieron ambas cosas.
Lo
primero, ese allegro, hace que nada exista
Que ya no
existan los spots de publicidad, ni la TV, ni el programa, ni la
substancia...
Ya no
existe la habitación, ni el amor, ni lo eterno...
Y dejas
que vayan renaciendo tus monstruos que ignoraste cuando tenías miedo
de algo...
Sí,
también los vas a cagar...
Es
probable que te duela la cabeza, te comienzas a agitar
Tu boca
puede saber a hierro, pudiste haberte mordido,
Te
agitarás, estarás intranquilo...
Cerrarás
los ojos y harás como que no existes...
Subtítulo
número 2: La solidez...
Esta es
la parte deliciosa de cagar. La punta ya salió y dejaste de gritar.
Ahora
cagar es placentero.
Estás
como en el baño, meditando, elevando tus pensamientos hacia un nivel
de conocimiento cognoscible más alto.
Ahí,
mientras estás en la parte sólida de tu excremento mental (o
físico), es cuando puedes tomar un libro, y zurcar un par de páginas
con libertad.
Aquí hay
adagio, superioridad espiritual.
Estás en
tu zen, y tu caca es sólida, el mundo no podría ser mejor... El
momento podría durar por siempre, como si le estuvieses haciendo el
amor a tus pensamientos, y todo, tu religión, tu cuerpo (y la mugre
que alberga tu cuerpo) ya no existe... Pues han sido digeridos con
ácidos.
El ácido
clorhídrico de tu mente (como es el del estómago) es tu sarcasmo
necesario, la sexy ironía...
Y tus
pensamientos van saliendo poco a poco, como una lectura larga, una
tendencia uniforme, palpable... Rítmica.
Cagar con
ritmo es importante, por eso es bueno escuchar música mientras lo
haces. Autodestructivismo, dadaísmo, ismo, ismo, rarismo,
cagacionismo... Sí, cagacionismo, pues es para reconstruirte a
partir de lo que es basura.
Dejar el
lastre...
Llorar,
reír...
Volar,
pues la caca más hermosa es la sólida, pero con consistencia suave,
con fibra, con agua, pero sólida (de pensamiento).
Subtítulo
número tres... Cuando la solidez de la caca se termina.
Para
entonces ya debiste perder el pudor, y te has dado el placer de
analizar cosas como las siguientes:
Cosas que
debí decir y nunca dije: Te amo, no te amo, te extraño, no te
extraño (pero te extraño).
Cosas que
no debí decir: Ese color no me gusta, debes comer menos, chinga tu
madre y por mí está bien.
En fin,
no debes tener esa clase de pena contigo mismo y no debes reprocharte
tus estupideces. Gozas ese place de estar completamente inalterable,
exonerado poéticamente de la economía, la política (y tu
presidente inepto), y la autoridad:
En
resumen: te vale madres todo lo que no seas tú y tu caca.
La merma
de tu mente se va disipando, y ahora tú puedes ver el final de tus
problemas. Y sutilmente, como en un adagio, por volverse caótico, va
saliendo todo lo que detestas, lo último, el cierre de tu caca, la
autoridad, el autoritario, el humo, el mitote... Las voces se callan
y dejan de susurrarte que estás en verdad loco. Los mosaicos del
azulejo de tu baño mental ahora pintan paisajes barrocos, Azules,
verdes, y todos te veneran por esa excelente caca, por tu triunfo
sobre la falsedad del mundo.
Pero tu
mente es ahora minimalista No te tienes que preocupar por nada.
Tus
pensamientos sufren de un orgasmo.
Paraíso,
Ternura, Claridad, Belleza
Nirvana....
Nirvana....
Y el
concierto se cierra con el crescendo que iba volviendo a tu caca más
gruesa, más épica, más contundente.
Piano,
piano, piannísimo, nirvana...
(notas:
no olvides limpiarte y jalarle al baño).
Muy buen trabajo !!! :D
ResponderEliminargracias!
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