Y de eso se trata todo. No tener para mendigar y dar bendiciones. Y así tenerlo todo, el más puro deseo del bien sobre los demás. Sin perfumes para oler las flores, sin cama para disfrutar de la sepultura de piedra antes de tiempo. Sin carruajes, más que los pies. Sin ropas para ser el viento y brisa ¿Quién puede dar más que el que lo carece todo? ¿Quién puede ser más que quien no es nadie? ¿Quién puede escribir más sobre sí mismo que alguien que no se ha contaminado con lecturas de otros? ¿Quién es más libre que quien no tiene cadenas? ¿Quién tiene la bendición más valiosa? El que nada tiene, el que todo perdona, el que aguanta los vientos y tiranía ¿Quién sabe más de música que el que escucha a los pájaros cantar cada mañana? ¿Quién tiene ojos más hermosos que los que han visto a la muerte y miseria y te miran y desean protección? ¿Hay ojos más hermosos que los que miran a la vida como es? ¿Hay perdón más hermoso que el del asesinado? ¿Qué los vuestros mi querido lector?
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